Estado de Nueva York elimina licencia especial para poder bailar en bares y restaurantes
Con esta medida, se espera revitalizar la vida nocturna y apoyar a los negocios locales en Nueva York
Los dueños de restaurantes y bares en el estado de Nueva York ya no tendrán que contar con una licencia especial para que sus clientes puedan bailar en sus negocios luego de que la gobernadora, Kathy Hochul, derogara este jueves ese anticuado requisito.
Aunque la ciudad de Nueva York ya había derogado en noviembre de 2017, bajo la administración de Bill de Blasio, la antigua Ley de Cabaret que restringía el baile en ciertos locales, las regulaciones estatales sobre licencias de bebidas alcohólicas aún mantenían una limitación similar, que exigía un permiso específico de baile del que disponían muy pocos negocios.
Hochul anunció este jueves que, con efecto "inmediato", se eliminaron esas restricciones obsoletas sobre el baile en bares y restaurantes, lo que significa que la Autoridad de Bebidas Alcohólicas del Estado (SLA, por sus siglas en inglés) ya no exigirá ese permiso ni podrá considerar si un establecimiento permite o no bailar a la hora de evaluar solicitudes de licencia de alcohol.
Un cambio significativo para la vida nocturna
Este cambio de política se suma a otros esfuerzos para apoyar los espectáculos en vivo, las artes y el entretenimiento en todo Nueva York, así como para modernizar las políticas que afectan a la vida nocturna y la industria hotelera del estado.
"El sector de la hostelería es inigualable, y nuestros restaurantes, bares y vida nocturna son una parte fundamental de la vitalidad de nuestras comunidades", afirmó hoy Hochul.
- Además, destacó que al eliminar esta anticuada restricción "facilitamos el éxito de los negocios y que tanto los neoyorquinos como los visitantes puedan disfrutar de la energía y la emoción que caracterizan a nuestro estado".
Una ley de hace un siglo
La Ley de Cabaret de 1926, aprobada en plena Prohibición y enmendada en varias ocasiones, limitaba hasta ahora el baile a establecimientos que dispusieran de una licencia extremadamente difícil de conseguir.
En 2017, cuando el Concejo municipal aprobó la propuesta del entonces concejal Rafael Espinal, se estimaba que en ese momento sólo un centenar de los más de 25,000 bares y restaurantes de Nueva York tenían esa licencia especial.
"La Autoridad de Bebidas Alcohólicas debe centrarse en la seguridad pública, la calidad de vida y el funcionamiento general de los establecimientos con licencia, no en si los clientes deciden bailar o no", señaló la presidenta de la SLA, Lily M. Fan.
Para la Alianza de Hostelería de la ciudad, se trata de "un paso crucial" tras la "histórica" derogación de esa ley.
Mientras que Sandra Jazquez, presidenta de la Asociación de Restaurantes, Bares y Salones Latinos, señaló que para los negocios propiedad de minorías "la música y el baile son fundamentales" para que las comunidades "se reúnan, celebren y apoyen barrios vibrantes".
Durante el debate para eliminar la normativa, Espinal y otros críticos denunciaron que la ley limitaba las expresiones culturales y, debido a su aplicación arbitraria, había sido utilizada en el pasado contra comunidades vulnerables.
Ese carácter discriminatorio, según estos críticos, estuvo presente desde su origen, ya que uno de los objetivos iniciales de la ley era regular los clubes de jazz de Harlem, donde se producían espacios de integración racial.
Entre 1940 y 1967, la normativa llegó a exigir que tanto artistas como empleados de estos locales contaran con licencias específicas, lo que afectó a intérpretes como Ray Charles o Billie Holiday, que en distintos momentos no pudieron actuar en la ciudad tras perder dichas licencias.
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