Motocicletas dejan más de 200 muertos en primeros meses de 2026 y agravan crisis vial

El drama que no se detiene en las carreteras; las muertes en motocicletas siguen marcando la crisis vial en República Dominicana. En 2025 fallecieron 1,945 motociclistas, el 65 % de todas las víctimas viales.

Las muertes asociadas a motocicletas representan ya el 31.4 % de todos los fallecimientos por accidentes de tránsito registrados en los primeros meses de 2026.. (Fuente externa)

El año apenas comenzaba y las carreteras dominicanas ya acumulaban decenas de motocicletas destruidas, emergencias saturadas y familias enfrentando pérdidas irreparables.

En menos de cuatro meses de 2026, al menos 213 personas murieron en accidentes de motocicletas en la República Dominicana, según estadísticas del Observatorio Permanente de Seguridad Vial (Opsevi).

Aunque el dato corresponde a un corte parcial hasta el 23 de abril, las cifras vuelven a colocar a las motocicletas en el centro de la crisis vial dominicana.

Las muertes asociadas a motocicletas representan ya el 31.4 % de todos los fallecimientos por accidentes de tránsito registrados en ese período.

Cada día la escena se repite en distintos puntos del país: una motocicleta tirada sobre el asfalto, familiares desesperados llegando a emergencias y largas filas de curiosos alrededor de un accidente. La tragedia dejó hace tiempo de ser un hecho aislado.

Un 2025 marcado por la tragedia

El panorama del año pasado muestra una dimensión todavía más alarmante. Durante los 365 días de 2025 murieron 1,945 personas en accidentes de motocicletas, equivalentes al 65 % de todas las muertes por siniestros de tránsito registradas en la República Dominicana.

En otras palabras: de cada 10 personas fallecidas en accidentes de tránsito, casi siete viajaban en motocicletas.

El promedio mensual superó las 160 muertes, reflejando la magnitud de una crisis que se extiende a hospitales, cementerios y familias de todo el país.

Las estadísticas muestran, además, que los motociclistas mueren 4.7 veces más que los peatones y representan el tipo de usuario vial con mayor nivel de vulnerabilidad.

Las carreteras concentran buena parte de la tragedia. El 44 % de los fallecimientos por accidentes de motocicletas ocurrió en autopistas y carreteras, escenarios donde la velocidad, la oscuridad y la falta de protección convierten cualquier impacto en potencialmente mortal.

Cinco años de muertes sobre dos ruedas

El drama no comenzó este año ni el pasado. Entre 2021 y 2025, al menos 9,058 personas murieron en accidentes de tránsito relacionados con motocicletas en la República Dominicana, de acuerdo con las estadísticas consolidadas del Opsevi.

El crecimiento del parque vehicular explica parte del fenómeno. Las motocicletas pasaron de 2,874,590 unidades en 2021 a más de 3.8 millones en 2025, consolidándose como el principal medio de transporte del país y multiplicando la exposición al riesgo.

La muerte tiene rostro joven

Las víctimas poseen un perfil que se repite con dolorosa frecuencia. La mayoría corresponde a hombres jóvenes.

El grupo entre 18 y 29 años concentra el 36.1 % de los fallecidos en accidentes de motocicletas, mientras que el rango entre 30 y 39 años representa otro 18.6 %.

El 89.9 % de las víctimas mortales corresponde a hombres y el 87.3 % eran conductores al momento del accidente.

Son jóvenes que salen temprano a trabajar como motoconchistas, deliverys, mensajeros, técnicos o empleados informales; mientras otra proporción corresponde a muchachos que desafían la velocidad y realizan piruetas en plena vía, muchas veces sin regresar a casa.

El director médico del Hospital Traumatológico Profesor Juan Bosch, doctor Juan Luis Rosario Pérez, asegura que ese patrón se repite diariamente en las salas de emergencia del Cibao.

“El grupo de edad que más incidencia tiene está entre los 15 y 35 años”, afirmó el especialista, quien dirige el centro desde 2021.

El médico relató que solamente en un sábado reciente se registraron ocho fallecidos por accidentes de tránsito en la ciudad de La Vega, sin incluir los casos provenientes de zonas rurales o provincias cercanas.

Hospitales bajo presión

La crisis vial ya no solo se mide en estadísticas de fallecidos. También se refleja en hospitales traumatológicos cada vez más saturados.

El doctor Rosario explica que el Hospital Profesor Juan Bosch recibe pacientes desde múltiples provincias del norte y parte del sur del país, debido a que es el único hospital traumatológico y quirúrgico que cubre desde el peaje de la autopista Duarte hasta Dajabón.

“Nos llegan casos de todas partes de la región norte”, explicó el especialista.

Las cifras del centro muestran un comportamiento preocupante.

En 2020 el hospital atendió 2,638 accidentes de tránsito; en 2021 la cifra aumentó a 3,041. Aunque hubo una reducción parcial entre 2022 y 2024, los casos volvieron a incrementarse en 2025 con 2,042 accidentes registrados.

La tendencia continúa en ascenso en 2026. El primer trimestre de este año cerró con 462 casos, superior a los 432 registrados en el mismo período de 2025.

Emergencias llenas y traumas severos

En hospitales y centros traumatológicos, los accidentes de motocicletas continúan saturando las salas de emergencia, convirtiéndose en una de las mayores presiones para el sistema sanitario dominicano.

Las estadísticas del Hospital Traumatológico Ney Arias Lora correspondientes al período enero-abril de 2026 reflejan la magnitud del problema.

El centro reportó 12,002 ingresos por emergencia en apenas los primeros meses del año.

Dentro de las principales causas atendidas predominan lesiones altamente vinculadas a accidentes de tránsito y, especialmente, a motocicletas.

Los traumatismos craneales encabezan las atenciones con 1,267 casos, seguidos de 1,113 traumatismos en tobillos y pies, así como 1,086 lesiones en rodillas y piernas.

El hospital también registró 796 traumatismos en muñecas y manos, otros 796 casos relacionados con dorsopatías y 451 traumatismos en hombros y brazos. A esto se agregan 369 traumatismos de tórax, 366 lesiones en caderas y muslos, y 327 casos de traumatismos en codos y antebrazos.

Las cifras reflejan el nivel de violencia física que generan los accidentes de motocicletas, donde muchas víctimas llegan con múltiples fracturas, golpes severos y lesiones incapacitantes.

El doctor aseguró que los traumas más frecuentes que recibe el Hospital Profesor Juan Bosch son trauma craneoencefálico leve, moderado y severo; fracturas de huesos largos como fémur, tibia y húmero; además de traumas abdominales y torácicos.

Generalmente todo politraumatizado que llega aquí tiene trauma craneoencefálico por el poco uso del casco protectorJuan Luis Rosario PérezDirector médico del Hospital Traumatológico Profesor Juan Bosch

El especialista advierte que la mayoría de los pacientes accidentados llega tras sufrir accidentes en motocicletas o pasolas, ya sea como conductores o pasajeros.

Alcohol, velocidad y fines de semana

La combinación de alcohol, imprudencia y falta de casco sigue apareciendo detrás de gran parte de las tragedias.

“El principal motivo de los pacientes que llegan politraumatizados es el alcohol”, afirmó el doctor Rosario.

Según explicó, los domingos son los días de mayor incidencia de accidentes graves y la mayoría de los lesionados llega bajo los efectos del alcohol y sin casco protector.

“Los fines de semana, de noche, tarde-noche, sin casco y bajo los efectos del alcohol”, resumió el médico al describir el perfil más frecuente de los accidentados.

El casco que muchos siguen ignorando

Uno de los principales factores asociados a la mortalidad es la falta de protección.

El Opsevi identifica el bajo uso del casco protector como una de las causas más recurrentes en las muertes de motociclistas.

El informe señala que el 85 % de los fallecidos no portaba equipamiento adecuado de seguridad. La imagen es cotidiana en calles y avenidas: motociclistas sin casco, pasajeros desprotegidos y niños viajando entre adultos.

La normalización de esa conducta se convirtió en uno de los mayores desafíos para las autoridades.

Un problema estructural

El Observatorio Permanente de Seguridad Vial (Opsevi) sostiene que la crisis vial dominicana no puede explicarse únicamente por imprudencia individual. El informe identifica factores estructurales como falta de regulación efectiva, crecimiento desordenado del parque motociclista, debilidad de la educación vial y limitaciones de infraestructura.

También reconoce debilidades en los propios sistemas de información del Estado, debido a que muchas bases de datos no contienen variables completas sobre uso de casco, consumo de alcohol o licencias de conducir.

Para el especialista Juan Luis Rosario, la solución también pasa por la responsabilidad familiar.

“Hemos visto jóvenes de 16 años calibrando motores bajo los efectos del alcohol. ¿Dónde estaban los padres?”, cuestionó el especialista.

El médico insistió en que el Estado tiene responsabilidad, pero también las familias y los propios conductores.

“No podemos decirle a la gente que no use motocicletas, porque es el medio de transporte más económico del país. Pero sí manejar con prudencia y no conducir bajo los efectos del alcohol”, afirmó.

El desafío de salvar vidas

Las autoridades insisten en que el país necesita fortalecer la educación vial, ampliar la fiscalización y endurecer el cumplimiento de las normas de tránsito.

Pero los especialistas advierten que el reto también es cultural. Mientras miles de personas continúen viendo el casco como opcional y la velocidad como parte natural de la conducción, las cifras seguirán creciendo.

Porque detrás de cada estadística hay una vida truncada. Y en la República Dominicana, la tragedia sobre dos ruedas continúa avanzando demasiado rápido.

El alto costo de sobrevivir

La tragedia también tiene un impacto económico devastador para hospitales y familias.

De acuerdo con datos del Hospital Ney Arias Lora, un paciente ingresado en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) tras un accidente de motocicleta puede generar gastos de hasta 400 mil pesos diarios, debido al uso de ventilación mecánica, medicamentos especializados, monitoreo permanente y cirugías de alta complejidad.

Incluso una fractura simple puede representar entre 500 mil y 600 mil pesos entre cirugía, materiales ortopédicos, hospitalización y egreso.

En el Hospital Profesor Juan Bosch los costos también son elevados. El doctor Rosario explicó que un paciente con trauma craneal severo y ventilación mecánica puede costar entre 70 mil y 80 mil pesos diarios en cuidados intensivos.

Cuando no requiere ventilación mecánica, el costo oscila entre 45 mil y 55 mil pesos diarios.

Muchos pacientes permanecen ingresados durante semanas o incluso meses.

“Hemos tenido pacientes que han durado dos meses y medio hasta tres meses en cuidados intensivos”, relató el director médico.

El especialista destacó que el aumento de afiliados al Seguro Nacional de Salud (Senasa) subsidiado ha ayudado parcialmente a cubrir gastos hospitalarios, aunque todavía llegan pacientes extremadamente pobres y sin documentación.

Profesional del periodismo egresada de la UASD. Cuenta, además, con concentración académica en Comunicación Corporativa, Marketing Digital, Español, Lingüística y Literatura.