Dos Tommy John después, Soriano encuentra la forma

Anaheim redescubrió su valor tras las cirugías

No fue protegido y dejado libre por Piratas

José Soriano en acción con los Angelinos. (FUENTE EXTERNA.)

En las primeras dos semanas de la temporada, cuando los abridores han trabajado ya el 10 % de las salidas de un año saludable, ha sido el pitcheo el que ha sacado la cara dentro de la representación dominicana en las Grandes Ligas.

Sandy Alcántara (Marlins), Edward Cabrera (Cachorros), Framber Valdez (Tigres), Randy Vásquez (Padres), Cristopher Sánchez (Filis) y Reynaldo López (Bravos) sacan notas altas, pero dentro de la delegación hay una figura que se abre paso, tras un arranque de carrera de muchas incertidumbres.

El derecho José Soriano (3-0, 0.45 de efectividad) lleva 21 ponches en 20 entradas y su WHIP se hunde hasta 0.65. Lo hace con un variado repertorio en el que sobresale un sinker que roza las 97 millas (lo usa el 29 % de sus pitcheos), una curva que toma forma de nudillo (28 %), su recta de cuatro costuras que llega a las 98 mph (22 %) y en menor medida el slider con la recta de dedos divididos (10 %) y el slider (9 %) según Baseball Savant.

Pero su historia antes de llegar a esta campaña no ha sido tan atractiva como esas estadísticas.

Su sueño era más grande que el bono de US$ 70 mil que recibió por firmar con los Angelinos de Los Ángeles en 2016. Soriano impresionó desde la Dominican Summer League en la que tuvo efectividad de 1.58 en 14 salidas. 

Mejoró su físico, pasó de 170 a 210 libras, y su recta tocaba las 100 millas por hora en 2019. Al final de ese año, ya era el prospecto 10 de la organización, y en Clase A ponchó a 92 en 82.1 entradas.

Tragos amargos

Pero el destino le atestó el primer golpe cuando una rotura del ligamento colateral cubital en su codo de lanzar lo obligó a someterse a su primera cirugía Tommy John, el 30 de enero de 2020 justo antes del Draft de Regla 5, el sorteo reservado para jugadores con cuatro y cinco temporadas tras la firma que no hayan sido protegido en roster de 40 hombres.

Como Soriano no había lanzado más allá de Clase A y se perdería la campaña 2020 y parte del 2021, los Angelinos optaron por no protegerlo. Los Piratas lo escogieron y apostaron a que su recuperación sucedería a tiempo para activarlo.

En 2021, Pittsburgh usó a Soriano en dos partidos en las ligas menores en los que en total solo lanzó 3.2 entradas y le hicieron seis carreras.

El programa de recuperación iba en marcha hasta que el 14 de junio, mientras realizaba una sesión de prácticas, sintió un “tirón” en el codo que truncaría su regreso.

Lo peor sucedió: el ligamento injertado se había desgarrado nuevamente, por lo que una segunda cirugía fue necesaria esa misma semana, lo que pudo ser visto como el fin de la carrera del oriundo de Boca Chica.

Como Soriano se perdería prácticamente la temporada 2022 y los Piratas no lo activarían en roster de 26, el club lo colocó en waivers (disponibles para ser tomado por otro equipo) el 12 de noviembre de 2021, para cumplir con las normativas del Draft de Regla 5.

Nadie lo reclamó.

Por protocolo de la MLB, Pittsburgh lo devolvió a los Angelinos a cambio de los 25,000 dólares que se establecen en la norma para esos casos y en Anaheim volvieron a ver potencial, a pesar de dos operaciones.

Tras dos años de rehabilitación y quirófanos, el dominicano se refugió en su fe y en una disciplina espartana.

El despegue

Soriano debutó el tres de junio de 2023 y ese curso apareció en 38 juegos como relevista (1-3, 3.64). En 2024 (6-7, 3.42), el equipo le dio la pelota para abrir partidos y el brazo que parecía de cristal se volvió de titanio: abrió 20 juegos, lanzó 113 entradas y ponchó 97. El año pasado (10-11, 4.26), Soriano era una sólida realidad como abridor: 31 aperturas, 169 innings y 152 abanicados.

Este año, como en su última salida de ocho entradas de apenas tres hits, una carrera y 10 ponches, Soriano demuestra que ni los bonos modestos, ni el descarte de otros equipos, ni dos bisturís en el codo pueden detener a quien tiene la voluntad inquebrantable de triunfar.

Licenciado en Comunicación Social, egresado de la Universidad Católica Santo Domingo. Es periodista especializado en deportes desde 1999.