Seis meses de guerra en Irán: de la ofensiva sorpresa al enquistamiento

Tras el fracaso de las negociaciones, las hostilidades continúan y el foco se mantiene en el estrecho de Ormuz

Una mujer iraní camina con sus bolsas de la compra junto a una pancarta antiestadounidense que representa al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el norte de Teherán, Irán. (EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH)

Un ataque inicial sorpresa que acabó con la cúpula iraní, semanas de bombardeos y meses de amenazas han dejado, a seis meses del comienzo de la guerra en Irán, una débil tregua agotada y pocos visos de una solución diplomática a corto plazo.

Las hostilidades continúan, el foco se mantiene en el estrecho de Ormuz y, tras el fracaso de las negociaciones, el último paso son las sanciones estadounidenses para el asfixio económico del país islámico.

Estas son las claves de los primeros seis meses de guerra:

1. Un ataque sorpresa que acabó con Jameneí

La guerra comenzó el 28 de febrero de 2026, cuando EE. UU. e Israel lanzaron un ataque conjunto contra Irán tras una ronda de negociaciones donde Donald Trump quería presionar para un acuerdo nuclear.

Washington justificó la ofensiva como un ataque preventivo cuyo objetivo era "aniquilar" al régimen de los ayatolás. Los bombardeos de esa primera jornada mataron al líder supremo iraní, Alí Jameneí, junto a una cúpula clave de altos cargos políticos y militares.

2. Primeras semanas de fuertes ataques

Las primeras semanas del conflicto estuvieron caracterizadas por una escalada bélica sin precedentes. Irán contestó atacando no solamente a Israel, sino a países árabes vecinos, atacando bases militares estadounidenses en la Península Arábiga.

Durante el primer mes, EE. UU. afirmó haber alcanzado más de 11,000 objetivos en suelo iraní, dirigidos contra centros de mando, inteligencia de la Guardia Revolucionaria y la industria militar. También acabaron con dirigentes importantes como la mano derecha de Jameneí, Ali Lariyani.

El regimen iraní dejó de publicar muertos la primera semana -después de hablar de 1,230 fallecidos, a los que se suman más de 3,400 desde que se retomaron los ataques el 30 de julio-.

Por su parte, en Israel han fallecido más de 30 personas y decenas en otros países como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Irak u Kuwait.

El conflicto golpeó la economía global con el cierre iraní del estrecho de Ormuz.

3. El estrecho de Ormuz: arma geopolítica

El cierre de Ormuz al tráfico naval -punto clave para el comercio de hidrocarburos- se convirtió en el arma más poderosa de Irán y su instrumento de presión inmediata.

Ormuz es lo que más ha dañado la credibilidad de la ofensiva estadounidense, pues el barril de petróleo llegó a venderse por 120 dólares (desde los 70 antes de la guerra) y amenazó con provocar una crisis económica mundial.

La fisura transatlántica se escenificó cuando el resto de miembros de la OTAN rechazaron la petición de Trump de enviar buques militares para asegurar el paso por Ormuz.

Aunque el acuerdo de tregua del 8 de abril permitió una reapertura temporal, el control navegable del paso siguió siendo uno de los mayores escollos entre Teherán y Washington.

4. Las amenazas de los dirigentes

El cruce de amenazas ha sido un constante en estos seis meses, sobre todo del lado del presidente estadounidense, pues el nuevo líder supremo, Mojtaba Jameneí, no ha aparecido en público y solo ha emitido pronunciamientos escritos.

Trump llegó a exigir la “rendición incondicional” de Irán, advirtiendo de que Teherán se enfrentaría a la muerte de “toda una civilización”.

Desde el bando iraní, la Guardia Revolucionaria alertó de una guerra de desgaste prolongada y anunció el despliegue de nuevas armas estratégicas.

5. Las negociaciones y la tregua

Ninguna de las partes ha admitido buscar abiertamente el diálogo, pero tras la mediación de Pakistán, el 8 de abril -39 días después del primer bombardeo- se acordó un alto el fuego de dos semanas y reabrir temporalmente el estrecho de Ormuz, tomando como base un plan de diez puntos presentado por Irán.

Entre sus exigencias, Teherán incluía el compromiso de no desarrollar armas nucleares, el levantamiento de sanciones estadounidenses, indemnizaciones económicas por los daños a Irán y el cese de agresiones.

Las dos semanas de tregua pasaron sin combates intensos, pero hasta el 17 de junio no se consiguió una nueva negociación: un nuevo cese de 60 días que terminó el 18 de agosto sin acuerdo de renovación ni planes de retomar las negociaciones para acabar definitivamente la guerra.

6. La vuelta a los combates

Los bombardeos y ataques han vuelto. En junio se reanudaron los intercambios de fuego y el diálogo quedó congelado.

La crisis se profundizó a mediados de julio con una oleada de bombardeos estadounidenses en el sur de Irán, ante la cual Teherán decretó de nuevo el bloqueo total de Ormuz.

Al cumplirse medio año de contienda, la guerra está completamente enquistada: las vías de negociación permanecen paralizadas, la actividad militar se mantiene y Estados Unidos ha estrechado el cerco mediante una ofensiva económica reforzada con nuevas sanciones mediante la operación 'Paria Económico'

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