US$17,000 MM
La generación que confunde realidad con algoritmo
Sí, las redes sociales son adictivas. Sí, hacen daño a los adolescentes y los niños y sí, las empresas que las programan y controlan lo sabían. Más aún, las redes fueron intencionalmente diseñadas para crear adicción, para enganchar. También emboban a los adultos, pero esa es otra historia.
La sentencia que obliga a pagar diecisiete mil millones de dólares de multa a Meta, más allá de la estratosférica cantidad, desnuda por fin la naturaleza de estas aplicaciones que han cambiado a peor la relación de los más jóvenes consigo mismos, con sus amigos, con su entorno. Con la realidad de la vida.
No solo son las redes y su algoritmo, también es el uso que dan a la tecnología a su disposición. Chequeen a sus hijos de 13, 14 años… con su teléfono y la app adecuada, piden por delivery el vapeador de su preferencia. Los padres no se enterarán pero tienen un hijo con dos adicciones. Eso pasa hoy aquí y los padres que no dan a su hijo un teléfono inteligente hasta los 15 años son una minoría “cruel".
Meta pagará esa cantidad en diez años y no le supondrá mucho esfuerzo. Calcula que es el 1 % de sus ganancias de la próxima década. Tendrá que corregir el diseño de Facebook e Instagram para levantar controles de uso de tiempo, de seguridad, quitar filtros… una serie de correcciones que buscan proteger la intimidad de los menores y evitar scrolls infinitos, algoritmos adictivos. Pero… ¿es tan difícil para un niño de 12 años nacido con un control en la mano engañar sobre su edad a una aplicación? No lo parece…
Las redes son fantásticas y perversas. Ayudan y perjudican. Engañan y revelan. Entretienen y emboban. Divierten y aburren. Bien usadas, mal usadas. Son gratis, luego el negocio eres tú.