El centro de la Cultura de Santiago: El antes y el ahora

El triste destino de un espacio creado para elevar las bellas artes en el Cibao

1.      Sus primeros años

Mediante el decreto No. 1937, firmado por el presidente Antonio Guzmán Fernández el 28 de agosto de 1980, fue fundado en la ciudad de Santiago de los Caballeros el Centro de la Cultura «Señorita Ercilia Pepín».

 Fue creado, según se establece en el Art.  2 del precitado texto, con el propósito de : «Fomentar la realización de exposiciones, conferencias, seminarios, así como la presentación de espectáculos artísticos que contribuyan a elevar a niveles superiores la calidad artística de los valores egresados de las distintas escuelas de arte existentes en la región del Cibao, crear conciencia clara y definida para las artes y educar en la mejor tradición del arte, tanto nacional como internacional, para crear la sensibilidad artística de los ciudadanos de la región…».

Tan ambicioso propósito, hoy no es más que un sueño.

 Su primera directora fue la destacada pianista, compositora y educadora santiaguera, doña Margarita Luna de Espaillat (1921 – 2016). En su etapa inicial, por allí pasaron al frente de diferentes áreas artísticas, profesionales tan brillantes como Rafael Villalona (teatro), Bernarda Jorge (música) y Fradique Lizardo (folklor). Y en sus primeros años, década de los ochenta, esa institución fue realmente eso: un centro en el cual se concentraba la mayor parte del quehacer cultural de la Ciudad Corazón.  Eran muy frecuentes las exposiciones plásticas, los conciertos musicales, la presentación de obras teatrales y grupos de ballet.

Y, lo más importante, además del constante cultivo de las artes en sus diferentes salas, esta institución, en sus primeros años de fundación, se convirtió en un auténtico y calificado centro de enseñanza de las más diversas expresiones de las bellas artes

El tiempo pasó y el Centro de la Cultura bajó su nivel, su exigencia y su incidencia, razón por la cual ya no es ni la sombra de lo que fue en sus años de gloria. Tanto ha descendido su accionar que ahí ninguna actividad de peso cultural se realiza. Y tanto ha mermado su protagonismo artístico, educativo y cultural que yo, que de allí no salía, debo admitir que hace más de quince años que no piso en ninguna de las salas de lo que una vez fue un auténtico, activo y eficiente centro de la cultura de Santiago y la región del Cibao. Contrasta este letargo o especie de «España Boba» cultural con la activa agenda desarrollada en ese aspecto por otras instituciones de Santiago, tales como Casa de Arte, el Ateneo “Amantes de la luz”, el Centro Cultural “León” y el Centro Cultural “Banreservas”

2.      Remodelación y reinauguración

En marzo del 2023 se iniciaron los trabajos de reconstrucción integral del Centro de la Cultura, proceso que se extendió hasta el mes de mayo del 2025, y cuya inversión económica superó los RD$156 millones. Fue formalmente reinaugurado el 10 de mayo del antes citado año en un acto que contó con la presencia de la vicepresidenta de la república, Lic. Raquel Peña.

No sé, sinceramente, para qué fue remodelado dicho edificio.

No sé para qué el Estado invirtió tan alta suma dinero en el acondicionamiento de un «elefante blanco», prácticamente cerrado y cuyo activismo artístico y educativo brilla por su ausencia.

No sé para qué invertir casi doscientos millones de pesos en el remozamiento de unas salas de espectáculos en las cuales, después de remozadas, no se ha realizado la primera actividad.

No sé por qué mejor ese dinero no fue transferido al presupuesto o cuenta del Hospital José María Cabral y Báez que tantas carencias de insumos y material gastable sufre.

Lo que sí sé es que más que un centro creado para fomentar la realización de actividades que contribuyan a crear conciencia y sensibilidad artísticas, como bien se establece en el decreto que le dio vida, hoy el Centro de la Cultura de Santiago no es más que un edificio. Un inoperante armazón de cemento, varilla y block, en cuyos espacios los aires nutritivos de la cultura hace tiempo dejaron de respirarse

El autor es profesor universitario de Lengua y Literatura dcaba5@hotmail.com