La Constitución de adorno
La Constitución concede 48 horas para llevar al detenido ante un juez o liberarlo
Santo Domingo Este parece haberse declarado capital nacional de la detención creativa. No hace falta expedientes, solicitudes de coerción ni jueces. Basta con encerrar a alguien, cerrar la puerta y botar la llave de golpe y porrazo. Una desfachatez en la que todo el mundo mantiene el cargo y ni anuncio de investigación merece.
Trece ciudadanos permanecieron más de un mes en dos destacamentos sin ser presentados ante un tribunal. La Constitución concede 48 horas para llevar al detenido ante un juez o liberarlo, pero algún funcionario debió interpretar que decía 48 días. La lectura jurídica también sufre apagones.
Lo más grotesco es que el Ministerio Público buscó en sus registros y no encontró actuaciones procesales contra esas personas. Estaban presos sin expediente, como si la libertad fuera un objeto extraviado en el almacén de una institución pública.
La Defensa Pública presentó un hábeas corpus para recordar una regla elemental: nadie puede desaparecer dentro de un destacamento mientras el Estado finge que no sabe que está allí.
La defensoría pública señaló que el tribunal ordenó la libertad, pero queda pendiente determinar quién los mantuvo encerrados y quién responderá por el abuso.
Liberar a las víctimas no castiga el atropello. Y sin consecuencias, en Santo Domingo Este, la Constitución es un pedazo de papel.