Expertos advierten sobre la presión estética que genera la delgadez extrema

La delgadez extrema vuelve a ser vista como ideal de belleza femenina, lo que plantea interrogantes sobre la salud y autoestima

Una modelo desfila durante la Semana de la Moda de Nueva York, en 2010. (EFE/ EPA/Archivo/Jason Szenes.)

La delgadez extrema vuelve a ganar terreno como ideal de belleza femenina, una tendencia que, según especialistas en nutrición y estudios sociológicos, no es casual y responde a patrones históricos relacionados con los intereses económicos, políticos y sociales de cada época.

El cuerpo de la mujer ha estado sometido durante décadas a cánones de belleza cambiantes, que establecen cómo debe lucir para ajustarse a las expectativas sociales. La reaparición de la delgadez extrema ha reavivado el debate sobre la presión estética y sus consecuencias.

La psiconutricionista Azahara Nieto, especialista en trastornos de la conducta alimentaria, considera que estas exigencias constituyen una "poderosa herramienta de control" sobre las mujeres.

"Cuando las mujeres avanzamos en derechos, se imponen cánones más restrictivos como matarnos de hambre", denunció Nieto en una entrevista con EFE.

La especialista sostiene que los modelos de belleza no son estáticos, sino que cambian periódicamente y condicionan la relación de las mujeres con su cuerpo, su alimentación y su autoestima.

El cuerpo femenino como territorio político

Para Nieto, la presión por alcanzar determinadas medidas corporales forma parte de una estructura social que históricamente ha convertido la apariencia física femenina en un asunto de vigilancia y exigencia constante.

"El cuerpo de la mujer siempre ha sido un territorio político y la dieta un sedante para el público femenino. Es una manera de tenernos entretenidas en pensar que nuestro cuerpo está mal y que debería estar de otra manera para conseguir determinadas cosas", explicó.

Desde esta perspectiva, la imposición de ideales físicos restrictivos puede desviar la atención hacia la apariencia corporal y reforzar la percepción de que el éxito, la aceptación social o el reconocimiento dependen de cumplir determinados estándares estéticos.

La especialista relaciona este fenómeno con un patrón histórico en el que las exigencias sobre el cuerpo femenino se transforman conforme cambian las circunstancias sociales.

La presión estética y sus consecuencias

El regreso de la delgadez extrema también plantea interrogantes sobre la influencia de los modelos corporales difundidos en la sociedad y su impacto en la salud física y emocional.

Los especialistas en trastornos de la conducta alimentaria advierten de la importancia de evitar que un determinado tipo de cuerpo sea presentado como el único modelo de belleza aceptable.

El debate no se limita a las preferencias estéticas, sino que aborda la relación entre los ideales de belleza, la autonomía de las mujeres y las presiones sociales que pueden condicionar sus decisiones.

Las declaraciones de Nieto ponen nuevamente sobre la mesa una cuestión que trasciende las tendencias de moda: hasta qué punto los cánones de belleza responden a elecciones individuales o a estructuras sociales que determinan cómo debe ser el cuerpo femenino.

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