¿Deficiencia de DAO y disbiosis intestinal: causa real de la urticaria crónica?
El círculo vicioso entre la disbiosis intestinal y el exceso de histamina
La histaminosis es un término clínico que describe un estado de exceso de histamina en el organismo, ya sea por aumento en su liberación, disminución en su degradación o una combinación de ambos mecanismos.
Desde una perspectiva médica y científica, este cuadro no se limita a una reacción alérgica clásica mediada por IgE, sino que representa una alteración metabólica y funcional del manejo de la histamina, una amina biógena con múltiples funciones fisiológicas en el sistema inmunológico, gastrointestinal, neurológico y cardiovascular.
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El papel de la histaminosis
Uno de los mecanismos centrales implicados en la histaminosis es la deficiencia de la enzima diamino oxidasa (DAO). La DAO es la principal enzima responsable de la degradación de la histamina exógena, especialmente la proveniente de los alimentos, a nivel intestinal.
Cuando la actividad de DAO es insuficiente —por causas genéticas, inflamatorias, farmacológicas o secundarias a daño de la mucosa intestinal— la histamina no se metaboliza adecuadamente, se absorbe a circulación sistémica y genera síntomas multisistémicos.
Esta deficiencia no siempre implica valores séricos bajos de DAO, sino también una reducción funcional a nivel de la mucosa intestinal.
La disbiosis intestinal juega un papel clave en este contexto. Un desequilibrio en la microbiota puede favorecer el crecimiento de bacterias productoras de histamina (como ciertas especies de Morganella, Klebsiella o Lactobacillus específicos), aumentando la carga luminal de histamina.
Paralelamente, la disbiosis se asocia a inflamación de bajo grado, aumento de la permeabilidad intestinal y daño del enterocito, lo que compromete aún más la producción y acción de la DAO.
Este círculo vicioso explica por qué muchos pacientes con histaminosis presentan síntomas gastrointestinales concomitantes como distensión, diarrea, dolor abdominal o intolerancias alimentarias múltiples.
Síntomas frecuentes
Clínicamente, la histaminosis se manifiesta de forma heterogénea. Uno de los síntomas más frecuentes es la urticaria, especialmente la urticaria crónica espontánea o recurrente sin causa alérgica clara.
A nivel cutáneo, la histamina induce vasodilatación, aumento de la permeabilidad capilar y estimulación de terminaciones nerviosas, lo que se traduce en habones, prurito, enrojecimiento y, en algunos casos, angioedema.
Otros síntomas comunes incluyen cefaleas tipo migraña, flushing, palpitaciones, hipotensión postprandial, congestión nasal, fatiga, ansiedad y alteraciones del sueño, reflejando la acción sistémica de la histamina sobre distintos receptores (H1, H2, H3 y H4).
El manejo médico-nutricional de la histaminosis debe ser integral y personalizado. Incluye, en primer lugar, la identificación y reducción de fuentes de histamina dietaria (alimentos fermentados, curados, madurados o almacenados por largos periodos).
En segundo lugar, es fundamental abordar la disbiosis intestinal mediante estrategias dirigidas a restaurar la microbiota, mejorar la integridad de la mucosa y reducir la inflamación intestinal.
En casos seleccionados, puede considerarse la suplementación con DAO exógena antes de las comidas, así como el uso racional de antihistamínicos cuando los síntomas lo ameriten.
La histaminosis no es una entidad aislada, sino un reflejo de un ecosistema intestinal alterado, por lo que su abordaje efectivo requiere ir más allá del síntoma y tratar la causa subyacente.