“Perdida Mente”: Cecilia García se transforma y conmueve al público

Una actuación extraordinaria, con un sólido elenco, convierte la obra sobre el Alzheimer en una experiencia de risas, lágrimas y reflexión

Cecilia García es una artista dominicana que, en 60 años, ha construido una reputación con su talento en los escenarios musicales, como cantante, vocalista, actriz de teatro, cine y televisión. Su trabajo más reciente, Perdida Mente, se estrenó este miércoles en la Sala Ravelo del Teatro Nacional y se presentará este viernes y sábado. El personaje de María Inés es una transformación de grandes dimensiones.

La obra, que trata el Alzheimer, involucra al público desde el primer minuto, cuando Cecilia aparece como jueza del Tribunal Supremo de Justicia. El elenco incluye a actrices reconocidas como Olga Bucarelli, Carina Noble, Pachy Méndez y Laura Rivera, quien debutó en teatro con esta producción dirigida por Carlos Espinal.

El trabajo toca las fibras sensibles del público; durante la presentación varias personas sacaron pañuelos para secarse las lágrimas por la profundidad del texto y la actuación de Cecilia García.

Cecilia García logra una personificación extraordinaria cuando entra y sale de su personaje, provocando hilaridad y una profunda reflexión sobre lo que implica vivir con Alzheimer. Cada actriz, en su papel, lleva al público a reflexionar sobre una realidad que puede afectar a cualquier familia.

Un elenco que sostiene la emoción

Aunque Cecilia García lleva el mayor peso de la historia, Perdida Mente no sería lo mismo sin el trabajo de sus compañeras de reparto. Olga Bucarelli, como Sirley, entrega una interpretación llena de humanidad. Su personaje, al estar cerca de María Inés, conecta con el público y muestra cómo el Alzheimer cambia las relaciones del paciente.

Pachy Méndez, en el papel de Selva, la abogada de la familia, se mueve con seguridad entre los momentos de humor y los que requieren mayor intensidad dramática. Su actuación mantiene el ritmo de la obra y revela aspectos de la personalidad de los personajes que rodean a María Inés.

Laura Rivera, quién ha actuado en importantes musicales, debutó con éxito en una obra de teatro con esta producción, interpreta a Isabela Quintana, hija de María Inés, y transmite con naturalidad el desconcierto, el dolor y la impotencia de ver deteriorarse a un ser querido. Su desempeño muestra una actriz que escucha la escena y responde a sus compañeras.

Karina Noble completa el grupo de intérpretes con una actuación que se integra de manera orgánica al desarrollo de la historia al meterse en la piel de Queca, la hermana de María Inés. Con su experiencia y talento, aporta al entramado de emociones que crece a medida que avanza la obra.

Cada una, desde su personaje, toca la sensibilidad del público y lo lleva a reflexionar sobre una realidad que muchas familias conocen de cerca. No se trata solo de observar lo que le ocurre a María Inés, sino de preguntarse qué haríamos nosotros ante una situación similar y cómo reaccionaríamos cuando la memoria se vuelve incierta.

La profundidad del texto  Mariela Asensio y José María Muscari , sumada a la extraordinaria actuación de Cecilia García y al desempeño del resto del elenco, produce momentos de gran intensidad en la sala. Más de una persona tuvo que sacar un pañuelo para secarse las lágrimas durante la función. No fueron lágrimas solo por la enfermedad, sino por la forma en que las actrices la hacen cercana, reconocible y profundamente humana.

Cecilia García alcanza aquí una dimensión interpretativa que merece ser reconocida. Su María Inés pasa de la autoridad al desconcierto, de la seguridad al miedo, de la risa al dolor, y lo hace con una entrega que mantiene al espectador atento a cada gesto.

Una historia que encuentra humanidad en la memoria

Sobre esta realidad, entre el humor, la emoción y la incertidumbre, gira la obra Perdida Mente, escrita por los dramaturgos argentinos Mariela Asensio y José María Muscari. La obra llega por primera vez a República Dominicana bajo la dirección de Carlos Espinal y con la actuación de Cecilia García.

En el centro de la historia está María Inés Quintana (Cecilia García), una jueza que siempre ha tenido el control. Su trabajo la ha puesto durante años en el lugar de quien decide, ordena y resuelve. Pero hay una situación que su autoridad no basta para manejar: su propia memoria.

Los primeros síntomas aparecen pequeños: una confusión, una palabra que no sale, un dato que se borra. Lo que al principio parece un descuido empieza a crecer. María Inés siente que algo está cambiando y decide reunir a las mujeres que son fundamentales en su vida.

A partir de ahí la historia toma otro rumbo. Lo que comienza como una reunión familiar se vuelve un reencuentro, un viaje por los recuerdos, los afectos y las heridas acumuladas. El pasado vuelve con sus secretos, resentimientos, lealtades y cuentas pendientes.

Mientras María Inés trata de entender qué pasa en su mente, Olga Bucarelli (Sirley), la trabajadora de su casa; Pachy Méndez, quien interpreta a Selva, la abogada de la familia; e Isabela Quintana, hija de María Inés (Laura Rivera), también se enfrentan a sus propias verdades.

En medio de este drama, la obra encuentra su mayor fuerza: el deterioro de la protagonista no es solo un problema individual, sino una experiencia que transforma todo su entorno.

En primer plano, Cecilia García, en el papel de María Inés, y Laura Rivera, en el papel de Isabela Quintana, en una escena de la obra Perdida Mente, dirigida por Carlos Espinal.  Por (Cedida por David Soto)
Cecilia García, en el papel de María Inés; Laura Rivera, en el papel de Isabela Quintana; Olga Bucarelli, en el papel de Sirley; Pachy Méndez, en el papel de Selva, y Karina Noble, en el papel de Queca, en una escena de la obra Perdida Mente, dirigida por Carlos Espinal. Por (Cedida por Mika Pasco)

El humor como puerta de entrada

El deterioro cognitivo y el Alzheimer no suelen asociarse con la risa. Sin embargo, Perdida Mente provoca el humor como una manera de acercarse a una realidad que puede resultar dolorosa y que cada vez está más presente en nuestra sociedad. La finalidad de esta obra no es convertir la enfermedad en motivo de burla, sino usar el teatro para hablar de ella.

El escenario permite que el espectador se reconozca en situaciones sencillas y, poco a poco, descubra que detrás de una carcajada también puede haber una pregunta incómoda.

Cecilia García, que interpreta a María Inés, dice que es un tema que nunca se había tratado en un escenario como este, alejado del lenguaje de un consultorio o de una charla médica.

La primera presentación fue en Santiago de los Caballeros. Para García, sentir las emociones del público y ver su reacción a la historia tiene un significado especial. Más allá de las risas, la actriz notó que los espectadores recibieron la obra como una experiencia de aprendizaje.

Ahí está la grandeza de Perdida Mente, porque consigue acercar al público a un tema complejo sin hacerlo sentir como una lección médica, sino como una historia profundamente humana, capaz de provocar risas, emociones y, sobre todo, preguntas sobre la memoria, el bienestar, los vínculos y el paso inevitable del tiempo.

Al final, cuando el elenco recibe el aplauso, queda la sensación de haber asistido a algo más que una representación teatral. Se ha compartido una experiencia que entretiene, conmueve y deja preguntas. Cecilia García llega a una dimensión interpretativa que merece reconocimiento.  María Inés pasa de la autoridad al desconcierto, de la seguridad al miedo, de la risa al dolor, y lo hace con una entrega que mantiene al espectador atento a cada gesto.

Viernes y sábado

  • Después de su exitoso estreno en la Sala Julio Alberto Hernández del Gran Teatro del Cibao, en Santiago de los Caballeros, la obra subirá a escena este viernes 18 y sábado 19 de septiembre, a las 8:30 p. m., ofreciendo al público la oportunidad de acercarse a una historia que tiene en la memoria uno de sus dramas más neurálgicos.
  • La presentación en Santiago terminó con el elenco despedido por el público con un prolongado aplauso, muestra de la acogida que tuvo la propuesta escénica y el trabajo de sus intérpretes.

Subeditor de Revista. Periodista con más de 45 años de trayectoria. Especialista en cultura, espectáculos y periodismo de entretenimiento.