La lencería se reinventa y pasa de lo íntimo a lo visible

Corsés, bodis, camisones satinados y sujetadores estructurados abandonan el ámbito privado para integrarse en propuestas de pasarela, calle y alfombra roja

La lencería reclama protagonismo de forma visible, como en estas colecciones de Alexander McQueen, Mugler y Givenchy. (Fuente externa)

Lejos de la provocación, la lencería visible se consolida como una tendencia que habla de nuevas siluetas, de una relación distinta con el cuerpo y de una moda que cuestiona, una vez más, sus propios límites.

De prenda interior a discurso estético

El regreso de la lencería como elemento visible no es un gesto aislado. A lo largo de la historia de la moda, las prendas interiores han emergido cíclicamente en momentos de cambio social y cultural. 

Desde el corsé reinterpretado por la alta costura en los años noventa hasta el auge del ‘slip dress’ a finales del siglo XX, la moda ha recurrido a la intimidad como herramienta narrativa.

En la actualidad, este movimiento adquiere una nueva lectura. Las piezas lenceras ya no se presentan como fetiche ni como ruptura escandalosa, sino como parte de un lenguaje estético más complejo, en el que la delicadeza de los tejidos dialoga con la estructura de la sastrería y la funcionalidad del vestir diario.

La pasarela como laboratorio

Las colecciones recientes de firmas internacionales han confirmado esta tendencia desde un enfoque conceptual. Corsetería visible bajo chaquetas, transparencias medidas y prendas inspiradas en la ropa interior combinadas con pantalones de corte amplio o faldas estructuradas han marcado el ritmo de la temporada.

Lejos de plantear una uniformidad estética, los diseñadores han explorado múltiples interpretaciones: desde propuestas minimalistas hasta lecturas más teatrales, donde la lencería se convierte en eje central del discurso creativo. La prenda íntima se libera de su función original para transformarse en objeto de reflexión sobre el cuerpo y su representación.

La calle como espacio de validación

Si la pasarela anticipa, la calle confirma. En las principales capitales de la moda, la lencería se ha integrado de forma natural en la vestimenta cotidiana.

Bodis de encaje bajo abrigos amplios, tops inspirados en sujetadores combinados con piezas clásicas o vestidos de estética camisón superpuestos a capas más estructuradas evidencian una normalización de esta tendencia.

Este traslado al espacio urbano revela una evolución significativa: la lencería deja de ser una excepción estilística para convertirse en una opción más dentro del armario contemporáneo, adaptándose a distintos contextos sin perder su carga simbólica.

Las figuras públicas han desempeñado un papel clave en la consolidación de esta corriente. Actrices, modelos y creadoras de contenido han incorporado prendas de inspiración lencera en apariciones públicas, reforzando su legitimidad cultural y mediática.

Estas elecciones no solo amplifican la visibilidad de la tendencia, sino que contribuyen a redefinir los códigos de elegancia actuales. La presencia de lencería en eventos formales o apariciones de alto perfil confirma que la moda atraviesa un proceso de flexibilización de normas, donde la sensualidad se aborda desde la seguridad y la autoafirmación.

Varios diseñadores y casas de moda han incorporado esta estética íntima en sus pasarelas más recientes, contribuyendo así a su visibilidad y legitimación. En las semanas de la moda de las últimas temporadas, firmas como Mugler han reinterpretado el corsé como pieza estructural, apostando por su presencia central en composiciones de alta costura

Saint Laurent ha presentado tops inspirados en sujetadores combinados con sastrería tradicional, generando contrastes entre lo delicado y lo estructurado, mientras que marcas como Dion Lee han explorado transparencias, tirantes y detalles de encaje dentro de conjuntos de siluetas modernas. 

Otras propuestas, como las vistas en las colecciones de Alexander McQueen o Givenchy, han incluido piezas que remiten directamente a la ropa interior clásica, resignificándolas a través de volúmenes arquitectónicos o tejidos inesperados. 

Este recorrido por distintas casas de moda muestra cómo la lencería ha sido reinterpretada desde perspectivas diversas, consolidándose como un elemento conceptual y formal dentro del discurso creativo contemporáneo.

Una nueva relación con el cuerpo

Más allá de la estética, el auge de la lencería visible refleja una transformación en la relación entre moda y cuerpo. Mostrar lo que antes se ocultaba implica cuestionar ideas tradicionales de pudor, género y función

La prenda íntima, expuesta de forma consciente, se convierte en una herramienta de expresión personal y en un símbolo de control sobre la propia imagen.

Esta tendencia se alinea con una moda cada vez menos normativa, que apuesta por discursos inclusivos y por una lectura más libre de la identidad, en la que el vestir actúa como extensión del pensamiento actual.

La lencería ha dejado de ser un elemento secundario para ocupar un lugar central en la moda actual. Su presencia visible no responde a una moda pasajera, sino a una evolución en los códigos culturales y estéticos del vestir. 

En un momento en el que la moda reflexiona sobre el cuerpo, la identidad y la libertad individual, estas prendas se erigen como símbolos de una elegancia renovada, en la que lo íntimo se convierte en declaración pública.

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