Texas busca represalias para los colegios públicos que permitan protestas estudiantiles

Centenares de alumnos de distritos como Austin, San Antonio, Waco, New Braunfels y Manor abandonaron las clases con pancartas en las que piden el desmantelamiento de ICE

Decenas de estudiantes de una escuela pública en protesta pidiendo el desmantelamiento del ICE. (Fuente externa)

El Gobierno de Texas busca imponer represalias a las escuelas públicas que permitan a sus estudiantes protestar, en medio de una ola de manifestaciones en contra de la política migratoria del presidente estadounidense, Donald Trump, y del despliegue de agentes federales en distintas ciudades del país.

En las últimas semanas, cientos de estudiantes en diferentes partes del estado han liderados marchas y paros, vinculados a las protestas convocadas a nivel nacional contra las acciones del Servicio de Aduanas y Control de Inmigración (ICE) tras el asesinato a manos de agentes federales de dos civiles en Minesota.

Centenares de alumnos de distritos como Austin, San Antonio, Waco, New Braunfels y Manor abandonaron las clases con pancartas en las que piden el desmantelamiento de ICE y condenan lo que describen como uso excesivo de la fuerza y separación de familias.

El gobernador de Texas, el ultraconservador Greg Abbott, se pronunció este martes en su cuenta de la plataforma X en contra de lo que llamó "paros disruptivos" y adelantó que su oficina está considerando dejar sin financiación estatal a las escuelas "que abandonen su deber de enseñar a los niños".

El republicano compartió en su publicación una nota de un medio local que informó que, durante una protesta estudiantil realizada este martes en Kyle, un suburbio de Austin, dos menores de edad fueron detenidos: uno por posesión de alcohol y otro por resistirse al arresto e interferir con el cumplimiento de deberes públicos.

Reacciones oficiales y contexto nacional de las manifestaciones

En los paros de hoy participaron cientos de estudiantes de cinco distritos escolares y llegan después de manifestaciones similares el pasado viernes en Austin, la capital del estado.

El fiscal general de Texas, Ken Paxton, también condenó la semana pasada estas manifestaciones en la capital e incluso abrió una investigación oficial al Distrito Escolar Independiente de Austin (ISD, por sus siglas en inglés), donde acusó al personal de los centros educativos de "estar al tanto" de las protestas y "en algunos casos, facilitarlas".

"Los padres esperan que nuestras escuelas públicas eduquen y mantengan a sus hijos a salvo durante la jornada escolar, no que los animen a asistir a una excursión de protesta diseñada para despreciar a los valientes agentes del orden que protegen a nuestro país", dijo Paxton en un comunicado.

En los últimos meses, el presidente Trump ha intensificado sus políticas anti-migrantes y ha desplegado a agentes federales en distintas ciudades gobernadas por la oposición demócratas, en lo que llama "operativos" para detener a las personas sin estatus legal que han resultado en fuertes enfrentamientos con la población civil.

A su vez, el Gobierno ha sido acusado por organizaciones en defensa de los derechos humanos, como ACLU, de haber llevado a cabo detenciones sin orden judicial ni causa probable, perfilamiento racial, uso excesivo de la fuerza y arrestos en “lugares sensibles” como escuelas, hospitales y estaciones de transporte.

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