De RD a la élite científica de EE. UU.: dominicana rompe barreras en cardiología con premios históricos

La investigación de Duran ha demostrado que las herramientas tradicionales de riesgo cardiovascular no son precisas para hispanos, lo que podría cambiar tratamientos médicos

Priscilla Duran, galardonada por la American Heart Association y el American College of Cardiology. (Fuente Externa.)

En un campo altamente competitivo como la cardiología en Estados Unidos, donde los reconocimientos nacionales son escasos, una médica dominicana ha logrado lo que muy pocos: convertirse en apenas la segunda persona de su país en recibir premios de las principales instituciones científicas del área.

Galardonada por la American Heart Association y el American College of Cardiology, Priscilla Durán se posiciona en un reducido grupo donde, durante más de dos décadas, solo figuraba otro dominicano: su mentor, el cardiólogo Carlos J. Rodríguez.

“En 25 años, el único dominicano en ese escenario era él. Ahora soy yo”, relató, evidenciando la magnitud de un logro que trasciende lo individual.

Estos premios no son distinciones comunes. Ambas instituciones son responsables de establecer las guías que rigen el diagnóstico y tratamiento cardiovascular a nivel global. Es decir, definen cómo se practica la cardiología moderna.

Para la especialista, este reconocimiento representa más que un hito personal: es una validación de su trabajo en un área históricamente ignorada. Su investigación se centra en la cardiología preventiva en la población hispana, un grupo que, según explica, ha estado prácticamente ausente en los estudios que sirven de base para las decisiones médicas.

Impacto de la investigación en la población hispana

“Las guías se construyen a partir de investigaciones donde casi no hay hispanos. Eso significa que muchas veces estamos aplicando criterios que no necesariamente reflejan nuestra realidad”, explicó.

Su trabajo busca cambiar ese paradigma. A través del análisis de la mayor cohorte de hispanos en Estados Unidos, un estudio que sigue a más de 16,000 personas desde 2008, ha logrado generar evidencia sólida sobre cómo se comportan las enfermedades cardiovasculares en esta población.

Uno de sus hallazgos más relevantes fue demostrar que las herramientas tradicionales para calcular el riesgo de infarto no son del todo precisas en pacientes hispanos. Esto no es un detalle menor: de estas estimaciones depende, por ejemplo, si un paciente debe o no recibir medicamentos como estatinas.

Durante años, estas fórmulas han tendido a sobreestimar el riesgo en hispanos, lo que podría llevar a tratamientos innecesarios. Su investigación validó una nueva ecuación más precisa, lo que representa un avance directo en la calidad de atención médica para esta comunidad.

Pero su impacto no se detiene ahí.

En otro estudio, que le valió el reconocimiento del American College of Cardiology, identificó que un marcador genético clave, la lipoproteína A, representa un riesgo cardiovascular en niveles más bajos en hispanos que los establecidos actualmente en las guías médicas.

En otras palabras, muchos pacientes podrían estar en riesgo sin saberlo, simplemente porque los parámetros actuales no fueron diseñados pensando en ellos.

“Lo que buscamos es que estas investigaciones eventualmente se integren a las guías. Solo así podremos hablar de una medicina verdaderamente personalizada”, afirmó.

Sí se puede

Más allá de la ciencia, su historia también rompe estereotipos. Formada en el Instituto Tecnológico de Santo Domingo Intec), ha logrado posicionarse en escenarios donde tradicionalmente predominan profesionales formados en universidades de élite de Estados Unidos.

Su trayectoria, además, tiene un componente de género: en el área de investigación cardiovascular en EE.  UU., las mujeres representan apenas entre un 7 % y 8 %, y las latinas, solo un 2 % o 3 %.

Frente a ese panorama, su mensaje es claro: “Aunque nos digan que no podemos, sí se puede. Es disciplina, enfoque y tocar puertas”.

De cara al futuro, su meta es seguir perfeccionando las herramientas de evaluación de riesgo cardiovascular en hispanos, incorporando nuevos factores como marcadores genéticos y condiciones prevalentes como la hipertensión.

Su objetivo final es ambicioso, pero necesario: transformar la manera en que se entiende y se trata la salud cardiovascular en una de las poblaciones más diversas y, a la vez, menos representadas en la investigación médica que son los hispanos.

La comunicación social para mí no es solo una carrera, es una forma de darle voz a quienes no la tienen.